Quito, 4 de septiembre de 2017

 

NIVELES DE CONCIENCIA

 

Hemos de manera obligada, tenido que acudir como espectadores, y muchas también como actores de una patética recapitulación y transformación, de una de las partes más importantes de la propedéutica que es la semiología, y de esta la que habla de los niveles de conciencia, y muchos autores brillantes se refieren a ella de una manera magistral, en varios libros de texto generales y especializados.  En nuestro país, tuvimos la suerte en lo que fue nuestra formación académica de tener a maestros Ecuatorianos de la Medicina para crear de manera sabia este conocimiento.

Supimos que podíamos estar obligadamente despiertos o alertas, y que también podíamos caer en niveles de estupor y finalmente llegar al coma, este último probablemente premonitorio de un desenlace hasta fatal.

Sin embargo, gracias a la perseverancia de un estado de confusión, desorientación y a veces hasta delirio, de parte de conspicuos gremialistas, deberemos cambiar lo que con tanto afán aprendimos sobre los niveles de conciencia pues hoy nos vemos en la penosa obligación de contradecir a los antiguos y haciendo gala de modernidad pensaremos que será prudente añadir estos nuevos niveles de la conciencia que esperemos solo sea aplicable a esta estirpe de hacedores de una política de incineración.

Que tan confundidos y desorientados estarán que hasta pretenden hacer creer que los que con un pensamiento firme y de vida, basados en el honor y la dignidad, por los cuales estamos dispuestos incluso a dar nuestras vidas, nos encontremos como probablemente ha sido una costumbre de antaño, vendiendo nuestro credo de solidaridad y trabajo comunitario por un plato de lentejas.

Que confundidos están cuando con un dedo putrefacto señalan con argumentos que encierran una debilidad de mente y espíritu, que los actuales dirigentes del CMP somos parte de este movimiento político que para los médicos ha sido la panacea del odio, persecución y destrucción de una estructura gremial que es y ha sido ejemplo para otros profesionales y gremios.

Cuanta confusión de estos herederos de formalidades anacrónicas y mal entendidas, en el que la educación, la cortesía, y el buen talante son vistos como entreguismo, que la palabra se puede romper sin las respectivas razones, que la mentira y el engaño son parte de las buenas costumbres.

Delirantes en la protesta al ver a un CMP entregado al trabajo histórico de discutir el COS, de asistir asiduamente a lo que nos comprometimos por nuestro honor para presentar a nuestros colegas los aportes consensuados y dialogados en largas jornadas de trabajo, todo con el único fin del bien común, y de nuestros asociados.

Pensamos en el Ecuador, en su pueblo, en sus médicos, aceptamos la invitación al dialogo por parte del MSP, y exigiremos el cumplimiento de las propuestas entregadas para su discusión y aprobación en la asamblea nacional.

Así como también, en la mesa del debate y del sentido común demandaremos la revisión del decreto 108, y de todos los temas que se discutirán en su oportunidad.

Basta ya de jugar con la buena fe de las personas que queremos un Ecuador diferente, dejen ya de verse al espejo para votar todo su odio, es hora de aceptar que hay otras formas de estar consciente de las necesidades del gremio, busquemos el camino del beneficio general, no de grupos, y peor aún individual.

“Aunque bien sé que no hay hechizos en el mundo que puedan mover y forzar la voluntad, como algunos simples piensan; que es libre nuestro albedrío, y no hay yerba ni encanto que le fuerce”

Dr. S. Carrasco.

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