“50 años de servicio a la comunidad nos llena de orgullo”. Entrevista al Dr. José Miguel Alvear presidente vitalicio de la promoción de médicos de 1969

“50 años de servicio a la comunidad nos llena de orgullo”. Entrevista al Dr. José Miguel Alvear presidente vitalicio de la promoción de médicos de 1969

El Colegio de Médicos de Pichincha ha dialogado con el Dr. José Miguel Alvear, presidente vitalicio de la promoción de médicos de 1969, acerca de cómo ha sido estos 50 años de carrera profesional.

Mientras sostiene en la mano una carpeta con sus incontables diplomas, el Dr. Alvear comenta que estos 50 años dedicados a la Medicina han sido de mucho sacrificio y dedicación. “Para poder ser médico se necesita una profunda vocación de servicio a los demás, es una profesión muy sacrificada de entrega. Somos orientadores en muchos aspectos de la vida de nuestros pacientes”, señala.

Su cabellera blanca nos hace imaginar todas las cosas que ha vivido como médico, con su voz todavía firme agrega que lo principal es saber lo que se entrega y se da a la comunidad, que el galeno debe sentirse un instrumento para servir y que” nunca debe desviar el camino y sentirse más que otro ser humano solamente por ser médico, hay que mantener la sencillez”, aclara.

Durante su relato, Alvear nos transporta a 1961 fecha en la que inició sus estudios de Medicina, en la única Facultad que había en el Ecuador para ese entonces: la Universidad Central.  “En esos años tenías que aprobar un curso que se llamaba el premédico para poder estudiar”.

Su graduación fue en 1969 y fue parte de una promoción de 70 médicos, de los cuales, indica, la mayoría salieron a especializarse en el exterior. “Fuimos una promoción privilegiada porque tuvimos profesores de alta jerarquía en el campo de la Salud, en la Ciencia y la ética, eso nos formó de manera íntegra”. El galeno recuerda con añoranza los días de ‘rebeldía’ en la Facultad, “cuando no estábamos conformes con algo salíamos a protestar a las calles y hacíamos parodias del Gobierno, nunca fuimos reprimidos” comenta, mientras sus ojos se abren como anhelando aquellos días.

Luego de tomar un respiro profundo, Alvear señala que su promoción fue la primera en hacer un internado rotativo de 12 meses por las cuatro especialidades principales: Clínica, Cirugía, Obstetricia y Pediatría, “terminado ese año recién obteníamos nuestro diploma de Médico Cirujano”, añade.

Mientras continúa el diálogo, el galeno se levanta, toma una carpeta de su escritorio, y dice: “Esto les va a interesar, yo tuve la gran oportunidad de salir del país y especializarme en Estados Unidos durante 5 años, tiempo en el que aprendí mucho”.

En la carpeta, que la guarda como un tesoro, está un recorte de periódico que titula: ‘Se realiza el primer implante de brazo en Nuevo México, USA’ (en su traducción al español), él nos dice con orgullo: “Yo fui ese cirujano, fui el médico que se atrevió a intervenir al paciente y ahora vive una vida normal”.

Toma asiento, y nos dice que ese es un gran recuerdo, pero que al mismo tiempo el anhelaba regresar al país para devolverle a la sociedad todo lo que aprendido; cosa que hizo en 1980. “Yo debo haber atendido a más de 5.000 pacientes durante mi ejercicio profesional, y he visto de todo, pero un médico nunca debe desviarse de su rol principal que es el servicio a la comunidad”, acota.

Con voz firme, señala que él es solo uno de tantos médicos que luchan y trabajan día a día en los Hospitales, “yo he pasado por varios Gobiernos, unos buenos otros malos, pero el que más daño le hizo a la Salud del Ecuador sin duda fue Rafael Correa”, enfatiza.

Al hablar de este tema se nota molestia en sus palabras, y recalca que el Ecuador perdió muchos médicos valiosos durante estos últimos 10 años, “se fueron del país especialistas que ahora hacen falta, y se fueron por la persecución infame del correísmo contra los profesionales de la Salud, hay mega Hospitales, pero están vacíos de talento humano”, destaca.

Luego de explicarnos su postura en materia de política, nos cuenta que siente nostalgia por sus compañeros médicos que ya están por jubilarse, “éramos 70 médicos ahora quedamos 25, el tiempo hizo lo suyo, pero las vivencias aprendidas nunca las olvidaremos, siempre estaremos listos a ayudar hasta el últimos día de nuestras vidas”, concluye.

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