DISCURSO de posesión del Dr. Carlos Figueroa. (Nuevo Presidente del CMP)
SALUD DIGNA, MEDICINA DE CALIDAD Y GREMIOS RESPETADOS Y VALORADOS.
Señor Doctor Juan Pasquel, presidente del CMP 2024-2026.
Dra. Gabriela Aguinaga, Decana de la Facultad de Medicina de la UCE.
Dr. José Ruales Decano de la UISEK y ex ministro de salud.
Dr. Washington Macias, Expresidente y comitiva del actual del Colegio Médico de Manabí.
Dr. Mauricio Quiñonez, Presidente del Colegio Médico de Guayas, compañera Vicepresidenta Norma Aranda y comitiva.
Dr. William Robles delegado del Colegio Médico de Tungurahua y su comitiva
Colegio Médico de Loja
Dr. José Teran y comitiva de compañeros de Imbabura,
Colegas miembros de la Comisión Electoral y miembros de los Colegios Profesionales que nos dignan con su presencia.
Dr. Carlos Figueroa. (Nuevo presidente del CMP) y Dr. Juan Pasquel (Pastpresident CMP)
Quiero aprovechar esta oportunidad para hablarles no solo de nuestro Colegio Médico, sino del presente y, sobre todo, del futuro de la medicina ecuatoriana.
Vivimos un momento crítico que exige definiciones.
No podemos permanecer indiferentes frente a la grave situación que atraviesa el sistema de salud ecuatoriano, frente a los problemas que afectan a nuestra profesión, frente a las dificultades para mantener una formación médica de calidad (varios dicen, de excelencia).
Por eso me referiré a tres grandes temas que están muy relacionados entre sí:
1. La defensa y fortalecimiento de nuestro gremio;
2. La educación médica continua, la certificación y recertificación profesional; y,
3. Nuestra responsabilidad frente a la política sanitaria y la crisis del sistema de salud.
Carlos Figueroa con el Presidente del Colegio Médico del Guayas, Mauricio Quiñonez.
1. UNIDAD Y FORTALECIMIENTO DEL GREMIO MÉDICO.
El Colegio Médico de Pichincha ha trabajado durante estos años en diferentes frentes con objetivos fundamentales: recuperar la representación, la institucionalidad de nuestro gremio y la fuerza organizativa de los médicos.
No es una tarea sencilla. Durante demasiado tiempo, intereses particulares, conflictos internos y actuaciones que no siempre han respondido al interés colectivo han debilitado a las organizaciones médicas.
La Federación Médica Ecuatoriana también atraviesa serias dificultades institucionales, durante ya, varios años. Nosotros hemos procurado actuar con responsabilidad.
No hemos querido destruir una institución por denunciar los problemas de quienes temporalmente la administran. Tampoco hemos querido convertir nuestras diferencias internas en un espectáculo público que termine perjudicando al conjunto de los médicos ecuatorianos.
Pero guardar prudencia no significa guardar silencio indefinidamente. Las instituciones pertenecen a sus miembros, no a quienes circunstancialmente las dirigen. Los colegios médicos estamos en nuestro legítimo derecho de autoconvocarnos para recuperar la institucionalidad de la FME.
Necesitamos tener una Federación Médica que tenga representación legítima, que tenga una directiva capaz de convocar a todos los colegios médicos y que tengamos una voz reconocida por todos los sectores de la salud.
Debemos comprender algo fundamental, un médico aislado tiene una voz; miles de médicos organizados constituiremos una fuerza social.
Los colegios profesionales debemos defender el ejercicio profesional, promover la rigurosidad científica y proteger simultáneamente los derechos de los médicos y de nuestros pacientes, pero fundamentalmente, participar en la construcción de políticas públicas.
Los gremios profesionales somos parte de la organización de la sociedad, nos ha tomado décadas construir nuestras instituciones, su autonomía y capacidad técnica deben ser respetadas. No debemos permitir que intereses personales, políticos o burocráticos nos destruyan.
Pero esa fortaleza gremial debe sustentarse en algo todavía más importante: la calidad y la ética profesional; debemos recuperar el orgullo de pertenecer al Colegio Médico.
2. EDUCACIÓN CONTINUA, CERTIFICACIÓN Y RECERTIFICACIÓN.
La certificación y recertificación tienen además una relación directa con la Ley Orgánica de Carrera Sanitaria.
Esta Ley fue publicada en septiembre de 2022 y posteriormente entró en vigor. Después de una larga espera, en septiembre de 2025 se expidió finalmente su Reglamento General.
La carrera sanitaria incorpora aspectos fundamentales para los profesionales de la salud: ingreso a la carrera sanitaria, evaluación, escalafón, remuneraciones, incentivos y también procesos relacionados con certificación y recertificación.
Ahora se están desarrollando normas técnicas y reglamentaciones complementarias desde el Ministerio de Salud Pública y el Ministerio del Trabajo, el participar con nuestra visión se convierte en una obligación.
Todos los días aparecen nuevos medicamentos, nuevas tecnologías, nuevos procedimientos diagnósticos, inteligencia artificial, medicina de precisión, nuevas evidencias científicas y nuevas formas de comprender la enfermedad. Lo que aprendimos en la universidad no es suficiente para ejercer durante treinta o cuarenta años.
Por eso, la educación médica continua dejó hace mucho tiempo de ser una actividad complementaria. Es una obligación ética y de responsabilidad social.
Aquí debemos señalar que el CMP se atrevió a dado un paso histórico. Desde hace más de dos años, desde el Colegio Médico de Pichincha hemos trabajado en la construcción de un proceso de certificación y recertificación profesional médica respaldado por la Ley de Carrera Sanitaria y su Reglamento.
Han sido incontables reuniones, jornadas técnicas y horas de trabajo voluntario en la Comisión Científica. Pero lo hemos asumido con una enorme responsabilidad y compromiso porque estamos convencidos de que este proceso puede transformar positivamente el ejercicio de la medicina ecuatoriana.
La certificación no será otro examen burocrático, mucho menos un mecanismo para excluir profesionales y peor aún, una persecución a nuestros colegas.
La certificación debe ser un sistema para demostrar, mantener y fortalecer nuestras competencias durante toda nuestra vida profesional.
La educación continua será uno de sus pilares que sostenga la educación médica continua con Cursos, Talleres, Congresos, Webinares, Simulación clínica, Actividad científica, Investigación, Docencia, Actualización por especialidades, Evaluación de competencias, etc.
Además, construiremos y alojaremos un portafolio profesional que permita documentar el desarrollo de nuestros colegas a lo largo de los años.
El Colegio Médico de Pichincha, a través del Centro de Desarrollo Profesional de la Salud, impulsa ya, un modelo que contempla evaluación de competencias, tareas profesionales confiables —las denominadas EPAs—, portafolio electrónico profesional y examen de certificación.
Con el apoyo de organismos internacionales como el Royal College de Canadá, o el Centro de Excelencia Académica de la U. Católica de Chile y otros colegios médicos asociados. Nuestra aspiración es construir un sistema serio, transparente, técnicamente sólido y reconocido a nivel nacional e internacional.
Nuestra propuesta ha sido presentada ante los colegios médicos de América Latina y el Caribe más representantes de España, Portugal, Francia, Italia e Israel.
Nuestro sueño de avanzar hacia una certificación profesional con reconocimiento internacional ha comenzado.
Con la Dra. Gabriela Aguinaga, Decana de la Facultad de Medicina de la Universidad Central del Ecuador quien hizo la entrega del nombramiento como Presidente del Colegio Médico de Pichincha.
¿Quién debe definir cómo se evalúa la competencia profesional de un médico?
Por supuesto que el Estado tiene responsabilidades regulatorias. Pero la construcción técnica de estos procesos no puede hacerse sin los médicos, sin las sociedades científicas, sin los colegios profesionales y sin la academia.
No podemos permitir que decisiones esencialmente médicas sean diseñadas exclusivamente desde escritorios administrativos y sin suficiente participación de quienes conocen el ejercicio profesional.
Por eso, necesitamos avanzar hacia una reforma legal que permita discutir la universalización de la certificación y recertificación, de manera que no se limite exclusivamente al médico que trabaja en determinada institución pública.
Si hablamos de calidad profesional, debemos hablar de calidad para todos.
Un paciente tiene derecho a recibir atención de un profesional competente independientemente de si ese médico trabaja en el Ministerio de Salud, en el IESS, en una institución privada o en su propio consultorio.
Otro problema que debemos discutir seriamente: la formación médica y la formación de especialistas.
Durante años hemos escuchado hablar de excelencia académica; pero, el Ecuador necesita algo más que declaraciones. Se necesita planificación.
Es imperativo saber cuántos médicos requiere el país, cuántos especialistas necesita, en qué especialidades y en qué territorios. No debemos formar profesionales desconectados de las necesidades sanitarias nacionales.
Las universidades tienen una enorme responsabilidad, pues la formación médica no puede analizarse únicamente desde la perspectiva universitaria.
El Consejo de Educación Superior, las universidades, el Ministerio de Salud, los hospitales docentes, las sociedades científicas y los colegios profesionales deben construir conjuntamente un modelo racional de formación. No podemos seguir formando médicos que no tienen donde trabajar y tener cientos de profesionales buscando desesperadamente una especialidad, la cual se ha ofrecido sin estudios reales que determinen su necesidad.
No necesitamos improvisación, necesitamos planificación sanitaria y académica.
También participamos en la etapa final de discusión del perfil profesional del médico ecuatoriano en el Consejo Nacional de Salud. Cuando consideramos que determinados aspectos no correspondían a las necesidades reales de la profesión, lo manifestamos en el seno de la comisión pues, estamos para aportar técnicamente y asumir responsablemente nuestras posiciones.
Además, realmente preocupados como estamos de la formación de los futuros médicos, hemos acordado, con la Universidad Andina Simón Bolívar, subsanar la insuficiencia, el Talón de Aquiles de las universidades ecuatorianas; que es la falta de profesores formados para la docencia médica y la investigación de las ciencias médicas con una maestría de dos años de Educación Médica e Investigación. Son nuestros inicios con responsabilidad y compromiso con el país y con nuestros futuros colegas.
LA CRISIS DE LA SALUD Y NUESTRA RESPONSABILIDAD SOCIAL
Quizá el tema más doloroso, el más difícil de cumplir por cuanto no depende de nosotros: La situación del sistema de salud ecuatoriano.
No podemos hablar únicamente de nuestros derechos profesionales mientras nuestros pacientes enfrentan enormes dificultades para conseguir una cita, un medicamento, un examen diagnóstico, una cirugía o un tratamiento oportuno.
Cada día conocemos testimonios de pacientes que peregrinan por las diferentes unidades buscando atención. Familias que deben comprar medicamentos e insumos que deberían encontrarse disponibles, procedimientos postergados, servicios que reducen su capacidad operativa, hospitales con déficit de profesionales y trabajadores sanitarios intentando sostener servicios en condiciones extremadamente difíciles. Hospitales cerrados como es el caso del Hospital de Sangolquí y más recientemente el cierre del Hospital de Yaruquí.
Tenemos que decirlo claramente:
cuando faltan medicamentos, insumos, infraestructura o profesionales, las consecuencias no son solamente administrativas; las consecuencias pueden ser enfermedad, discapacidad y muertes que son potencialmente evitables.
La salud pública ecuatoriana atraviesa problemas de financiamiento, pero también un serio problema de gestión, porque no basta con asignar recursos en un documento presupuestario.
Los recursos deben ejecutarse eficientemente y convertirse en medicamentos, insumos, equipos, profesionales y servicios para los pacientes; es decir, tener capacidad de gestión.
Una baja ejecución presupuestaria en salud no puede presentarse como eficiencia. Cuando existen necesidades sanitarias insatisfechas y dejamos de ejecutar recursos significa dejar necesidades sin resolver.
Esta situación afecta tanto al Ministerio de Salud Pública como al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. Son instituciones fundamentales para millones de ecuatorianos.
No podemos acostumbrarnos a escuchar que permanentemente están en crisis.
No podemos normalizar la falta de medicamentos.
No podemos normalizar listas interminables de espera.
No podemos normalizar servicios cerrados o reducidos.
Y tampoco podemos normalizar que nuestros profesionales trabajen sin condiciones adecuadas. Nuestra posición es por la eficiencia y el adecuado funcionamiento del sistema de salud.
No estamos contra un gobierno. Estamos a favor de nuestros pacientes.
Y cuando un gobierno haga las cosas correctamente, lo reconocemos; pero, no hemos tenido un buen ministro de salud, desde hace 8 ministros, es decir desde el gobierno anterior, en que la cartera fue asumida por uno de los pocos colegas preparados para esta responsabilidad.
Pero cuando una decisión pone en riesgo la salud de la población, tenemos la obligación ética de señalarlo. Necesitamos una verdadera política nacional de salud que trascienda gobiernos. La política sanitaria necesita continuidad.
Una política que establezca necesidades de talento humano, infraestructura, medicinas, tecnología, atención primaria, casas de salud, formación de especialistas, investigación, financiamiento sostenible y evaluación permanente de resultados.
El Colegio Médico de Pichincha no puede permanecer como un observador de esta realidad.
Es nuestra responsabilidad alzar la voz.
Pero debemos hacerlo con argumentos, evidencia y propuestas.
No queremos solamente denunciar. Queremos construir.
Por eso defendemos la participación de los profesionales en las decisiones que afectan al sistema sanitario y seguiremos pronunciándonos cuando consideremos que una decisión pone en riesgo la calidad de la atención.
Y, por eso, seguiremos pronunciándonos cuando consideremos que una decisión pone en riesgo la calidad de la atención.
Directorio CMP 2026 – 2028
UN NUEVO PACTO PARA LA MEDICINA ECUATORIANA
Colegas:
Los tres temas que he planteado esta noche parecen diferentes, pero en realidad representan un mismo proyecto
Fortalecer el gremio.
Fortalecer al médico.
Y fortalecer el sistema de salud.
No puede existir un sistema sanitario fuerte con médicos debilitados. No puede existir una profesión fuerte sin actualización permanente.
Y tampoco puede existir un gremio respetado si solamente defiende intereses corporativos y permanece indiferente ante el sufrimiento de los pacientes.
El compromiso de los médicos es con nuestros pacientes.
Promover una carrera sanitaria justa. Defender la autonomía de nuestras organizaciones.
Impulsar la educación continua. Construir una certificación y recertificación técnicamente sólidas.
Participar en la formación médica. Exigir planificación en la formación de especialistas.
Defender condiciones laborales dignas. Y vigilar permanentemente las políticas públicas de salud.
Tenemos mucho trabajo por delante. Pero también tenemos una oportunidad histórica.
Podemos seguir siendo espectadores de decisiones tomadas por otros o podemos convertirnos nuevamente en protagonistas de la medicina ecuatoriana.
Yo los invito a escoger el segundo camino.
A recuperar nuestras instituciones. A participar. A estudiar. A actualizarnos.
A investigar. A enseñar. A exigir, pero también a proponer.
Y, sobre todo, a mantener algo que ninguna crisis presupuestaria, ningún gobierno y ninguna dificultad institucional puede quitarnos:
La responsabilidad que asumimos el día en que decidimos ser médicos.
Nuestro compromiso final no es con una autoridad. No es con un partido político. No es siquiera con una institución.
Gran expectativa ha creado la posesión del nuevo presidente del Colegio Médico de Pichincha, Dr. Carlos Figueroa
Nuestro compromiso fundamental es con nuestros pacientes y con el Ecuador.
Les convoco a que construyamos un gremio fuerte.
Construyamos una profesión que garantice calidad profesional durante toda la vida.
Y alcemos nuestra voz para que ningún ecuatoriano tenga que perder su salud o su vida por aquello que el sistema sanitario pudo y debió proporcionarlos.
Son nuestros desafíos. Es nuestra responsabilidad y ese debe ser nuestro compromiso.
Muchas gracias.
Dr. Carlos Figueroa.
Presidente CMP 2026 -2028
