El mal que aqueja a la medicina ecuatoriana: ¡Mercantilización, incompetencia, corrupción e impunidad!

Los recientes resultados del examen de habilitación del CACES han encendido todas las alarmas: apenas el 70% de médicos aprueba, mientras que en enfermería la cifra cae al 45%. Detrás de estas estadísticas no hay “mala suerte” en el examen, sino el colapso silencioso de la formación médica en el Ecuador.

La causa es doble y devastadora. Por un lado, la mercantilización ha proliferado facultades de medicina en universidades privadas que abren sus puertas como quien abre un negocio, priorizando las cuotas sobre la calidad. Por otro, la educación pública se desangra por la hemorragia de la corrupción institucionalizada.

La Ley Orgánica de Educación Superior (LOES), terminó eliminando la poca democracia que existía. Hoy, decanos y directores no responden a la comunidad universitaria sino a pequeñas cúpulas que negocian cargos a cambio de lealtades. El clientelismo político impera: en una importante facultad de ciencias médicas más de 300 profesores en Medicina tienen contratos temporales renovados discrecionalmente, sin concursos de méritos y en muchos casos dependientes del favor y no de su capacidad.

Las consecuencias previsibles y previstas son: denuncias de tráfico de notas, ausentismo docente como el de un profesor de la UCE, que no dio clases todo un semestre, pero sus “evaluados” sufrieron reprobaciones masivas, y autoridades que responden con insultos en TikTok. Todo lo anterior queda en la impunidad con Consejos Directivos y autoridades universitarias complacientes.

Quienes pagarán por la mala formación de los médicos es la población ecuatoriana. Un médico mal formado no es un error administrativo: es una sentencia de muerte en potencia.

El mal que aqueja a la medicina ecuatoriana: ¡Mercantilización, incompetencia, corrupción e impunidad!
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